Combinar deporte y alimentación de la forma correcta es una de las claves para mantener tu cuerpo en forma. ¿Cuál es la dieta más adecuada para ti? Existen diversas opciones para combinar los alimentos, solo tienes que elegir cuál es la mejor según las necesidades de tu organismo.

Deporte y alimentación son dos conceptos que van de la mano. Si practicas ejercicio diariamente es importante que sigas una dieta equilibrada para mantenerte sano, cubriendo en todo momento las necesidades de tu organismo. Pero la gran pregunta de todo deportista es, ¿qué dieta es la más adecuada para seguir?

Lo primero que debes tener en cuenta si quieres seguir una dieta equilibrada es realizar cinco comidas al día (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena). Esta dieta debe ser alta en carbohidratos, que son el combustible que más quema el cuerpo, ingiriendo alimentos como la pasta, el arroz, el pan, los cereales, etc., y también es importante beber mucho líquido. Combinado con los carbohidratos, las proteínas y la fibra deben tener un papel moderado y las grasas son lo que menos debes ingerir, evitando así los fritos, la mantequilla, los aceites y la carne de cerdo, sobre todo.

Cuando hablamos de dietas como tal, la que más nos caracteriza es la mediterránea. La base de ésta la forman verduras, legumbres, frutas, frutos secos y cereales, aportando beneficios como la mejora en el nivel de colesterol, en el sistema antioxidante, sobre la presión arterial, el sistema inmunitario, la coagulación sanguínea y el sistema hepático.

Ahora bien, existen otras dietas y formas de alimentarse. A continuación se muestran algunos ejemplos comparando la dieta mediterránea con las demás.

La dieta asiática se asemeja a la dieta mediterránea en la base de sus alimentos, ricos en hidratos de carbono y proteínas vegetales de alta calidad (arroz, tofu, soja), seguidos de las verduras y las algas. En menor medida se consumen proteínas de origen animal, procedentes de pescado y huevos, y lo que menos se consume son lácteos y frutas. A parte del agua, la dieta asiática también tiene el té como fuente de hidratación.

La dieta nórdica se basa especialmente en el consumo de pescado azul, cereales, vegetales, frutas del bosque y aceite de colza. Los beneficios que aporta son la prevención de enfermedades cardiovasculares, el retraso del envejecimiento y la regulación de los niveles de colesterol, por el consumo de Omega 3 que posee el pescado azul.

La dieta atlántica se caracteriza por un gran consumo de pescados, mariscos, verduras y hortalizas, aunque también incluye carne, aunque en menor medida que en la mediterránea, lácteos e hidratos de carbono. Esta forma de alimentarse se acompaña por un consumo abundante de aceite de oliva, además de patatas, vegetales y frutas, todos ellos cocinados con técnicas sencillas.

La dieta fast food es la que más se diferencia de la mediterránea y de todas las demás, ya que es la que contiene más calorías y, por lo tanto, la menos saludable. Esta dieta se caracteriza por un alto consumo de carne frente al bajo consumo de frutas y verduras. Esta dieta no aporta beneficios para la salud, sino todo lo contrario, el seguimiento de la misma supone la aceleración del envejecimiento y el empeoramiento de la calidad de vida. Contrariamente a la dieta mediterránea o a cualquiera de las demás, que te beneficias de ellas obteniendo una mayor calidad de vida, pudiendo prevenir cualquier posible riesgo para la salud que provenga de la alimentación.

Como recomendación, si quieres alimentarte de la mejor manera posible, aprovecha nuestra dieta mediterránea. Es la que más conocemos y, sobre todo, la que más alimentos ofrece, pues el ingerir gran variedad de nutrientes y repartidos de manera correcta conseguirás un mayor equilibrio en tu organismo. Además, es una dieta fácil de seguir, ya que los productos más característicos y recomendables de esta son accesibles. Recuerda que la clave está en no comer en exceso, saber moderarse las comidas y comer de todo un poco. Si sigues un calendario o te haces un menú para cada día de la semana te resultará más fácil acordarte de todos los alimentos básicos. Te animamos a que tu paladar descubra sabores nuevos de esta dieta que, quizás, puedas sustituir por otros no tan recomendables. Quién sabe, puede que te estés perdiendo todo un mundo de cosas buenas y sanas a punto de ser descubiertas a tu alcance.