“Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo”. Seguro que has oído alguna vez este refrán. Hoy te explicamos la primera parte, que se refiere al desayuno, la comida más importante del día.

La comida más importante del día

Actualmente tenemos un ritmo de vida frenético, nuestro horario de trabajo, la falta de tiempo y el estrés se juntan. Por ello, para perder el menos tiempo posible, solemos desayunar un café con leche y dale gracias.

El hecho de empezar el día con una alimentación tan pobre, provocará que al mediodía tengamos mucha hambre, por lo que tenderemos a realizar una comida demasiado copiosa, o bien, si no tenemos la oportunidad de comer con tranquilidad y lo hacemos rápido, llegaremos a la hora de la cena con más hambre todavía y con poca energía.

La cena supondrá, por lo general, un desfase. Tendremos tanta hambre que ingeriremos alimentos en demasía, posiblemente una gran cantidad de calorías que, provocará una digestión pesada durante la noche. A su vez, la mala digestión provocará un mal descanso y esto generará un mayor riesgo de obesidad, ya que esa energía que no vamos a quemar, porque estamos durmiendo, se almacena en el cuerpo como grasa.

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Vuelta a empezar, o no

Debido a la copiosa cena de anoche, nos levantaremos sin hambre, por lo que volveremos a realizar un desayuno pobre. Pero, haciendo un esfuerzo, cambiaremos nuestro pobre desayuno por uno abundante y equilibrado, con el que lograremos cambiar nuestros malos hábitos.

Un desayuno abundante y variado previene enfermedades como la obesidad, hipertensión arterial y un elevado colesterol.

 

Para más información:

http://blogentrenamientoynutricion.com/nutricion-y-deporte/desayunar-como-un-campeon/