Muchas veces los deportistas tienen la indecisión de salir a correr por la ciudad, por la montaña o por la playa. Aquí te explicamos las ventajas e inconvenientes de cada una de las opciones, para que tengas en cuenta algunos aspectos y vayas preparado con antelación.

Asfalto, montaña o arena. ¿Cuál es la mejor opción para correr?

El running es un deporte que se puede practicar en cualquier superficie: asfalto, montaña, arena, etc. Pero… ¿cuál es la mejor opción? A continuación os mostramos las diferentes posibilidades y los factores que debe tener en cuenta el deportista en cada una de ellas.

Por asfalto

El acto en sí de correr tiene un impacto elevado sobre nuestro organismo, ya que el propio peso corporal se multiplica en las piernas y los pies. Esta situación todavía aumenta más si decides correr por asfalto, ya que es una superficie dura. El asfalto tiene una capacidad de absorción de impactos baja y expone al runner a sufrir posibles lesiones, sobre todo de rodilla y espalda. Es por ello que te recomendamos que fortalezcas la musculatura de los pies, establezcas un programa de entrenamientos variados para no provocar un esfuerzo repetitivo y combines diferentes rutas de entrenamiento para disminuir la tensión sobre las articulaciones y los músculos que provoca correr en superficies duras.

Por montaña

Si tu decisión es practicar trail running, es decir, correr por la montaña, debes tener en cuenta que la dificultad recae en los ascensos y descensos de la zona. Para estar listo para correr en la montaña, la preparación debe ser mayor que la del deportista que correrá por asfalto, y únicamente podrá hacerlo si previamente ha corrido por esta última superficie antes de adentrarse en la montaña. Los entrenamientos semanales deben incluir sesiones de cambio de ritmo constante, ya que cuando se corra por la montaña se encontrará en esta situación en más de una ocasión. El terreno montañoso es peligroso, más allá de las subidas y bajadas, en el camino puede haber piedras, troncos, etc. Por ello, el deportista debe trabajar a fondo sus tobillos para que estén preparados para cualquier imprevisto. También es muy importante escoger el calzado adecuado, hay que llevar unas bambas que tengan una suela con un buen agarre al suelo.

Por la playa

Ahora que ya llega el verano, otra de las opciones para correr es en la playa, sobre superficie arenosa. El deportista que decide correr por la playa debe saber que el impacto articular reduce y no se sufre tanto como cuando se corre por asfalto. Correr en superficies arenosas aumenta la pérdida calórica considerablemente y mejora el equilibrio y la estabilidad. Al ser una superficie menos rígida, también es menor la probabilidad de lesiones. Al entrenar en la playa te beneficias del mar, del aire puro y del sol. Aun así, debes tener en cuenta también un seguido de precauciones. Los entrenamientos no pueden ser excesivamente largos, pues correr sobre la arena resulta más complicado y el desgaste físico es mayor en menos tiempo. Debes evitar programar las salidas durante las horas que haya mayor exposición a los rayos solares, lo ideal es salir a primera hora de la mañana o a última de la tarde. Y ya que estás en el mar… ¡Date un chapuzón al acabar tu sesión! Te relajarás y tu cuerpo lo agradecerá.

Así pues, no podemos decir que existe una “mejor opción” para salir a correr, pues cada una de las superficies tiene sus características. El runner debe tener presente los aspectos más relevantes según cuál sea su decisión e ir bien preparado. Es el momento de la elección, ¿dónde te apetece salir a correr hoy?