Si entrenamos con la finalidad de aumentar nuestra masa muscular, debemos tener en cuenta que esta se produce una vez finalizado el ejercicio, es decir, en la recuperación de los músculos que se han trabajado.

Durante la actividad física realizada, los músculos están trabajando en todo momento y se tensan continuamente por el ejercicio, pero realmente cuando se consiguen los objetivos marcados es cuando finalizamos el trabajo y estos empiezan a recuperarse tras lo realizado. Por ello, es muy importante tener en cuenta algunos ejercicios de recuperación para que se observen los resultados esperados de la mejor manera posible.

  • Ponte de espaldas al suelo y estira los brazos y las piernas. Coge aire a la vez que empiezas a contraer todos los músculos del cuerpo. Después, relájalos repentinamente exhalando el aire que has acumulado. Cuando expulses ese aire, tienes que imaginarte que tu cuerpo está liberando todas las toxinas acumuladas durante la actividad física.
  • También de espaldas al suelo y estirado, junta las piernas y levanta una de modo que quede completamente en vertical. Seguidamente, flexiona la rodilla y vuelve a la posición en vertical. Repítelo un seguido de veces, intentando mantener la otra pierna estirada horizontalmente y sin mover la espalda del suelo. Después, cambia de pierna.
  • Aprovechando esta posición, con la pierna en vertical haz ejercicios de rotación. Traza círculos pequeños con la pierna que está elevada y aumenta cada vez más el tamaño del círculo. Después, cambia el sentido de la rotación y cuando lo hayas hecho a ambos lados cambia de pierna.
  • Con todo el tronco tocando el suelo, flexiona las rodillas de modo que las plantas de los pies toquen el suelo y las piernas estén completamente juntas. Seguidamente, muévelas de un lado hacia el otro mientras controlas tu respiración. Cuando hayas hecho unas cuantas repeticiones, sin separar los pies, envía primero una pierna hacia un lado y después acompaña el movimiento con la otra, y así sucesivamente.
  • Otro de los ejercicios consiste en colocar una pierna estirada hacia atrás apoyándola en el suelo y la otra delante flexionada formando un ángulo de 90 grados. Una vez colocado, impúlsate hacia adelante y seguidamente hacia atrás, de modo que la pierna de delante en el primer movimiento quede flexionada y en el segundo recta. Después, cambia de pierna y trabaja lo mismo.
  • Para trabajar los músculos situados en la zona de los hombros hay que colocarse con las palmas de las manos y las rodillas tocando el suelo. Seguidamente, cogemos aire al mismo tiempo que levantamos los hombros y después lo expulsamos volviendo a la posición inicial. Sin cambiar de posición, para los músculos que se encuentran en la zona del estómago, levantamos la espalda de modo que quede el cuerpo curvado en forma de puente al mismo tiempo que cogemos aire y, seguidamente, lo expulsamos volviendo a formar un ángulo recto con el cuerpo.
  • En la misma posición que en los anteriores ejercicios, para trabajar los músculos de los brazos despegamos la palma de la mano de uno de los dos brazos y lo desplazamos hacia el lado contrario, pasándolo por debajo del brazo con el que nos estamos apoyando en el suelo. Cuando no podamos estirarlo más, volvemos a desplazar el brazo hacia el otro lado hasta lo más arriba que podamos. Cuando hayamos hecho unas cuantas repeticiones con un brazo, lo apoyamos y continuamos con el otro trabajando el mismo ejercicio.

Estos ejercicios te ayudarán a obtener una buena recuperación de los músculos trabajados mientras se genera la masa muscular. Después de un intenso entrenamiento a tus músculos les encantarán estos ejercicios de relajación y recuperación. ¿Ya los has incluido en tu rutina de entrenamiento?

Para más información:

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